Continúa la travesía de la Revista Autónoma de Comunicación, y en este segundo número celebra y busca consolidar su continuidad, conformándose como un espacio donde diferentes enfoques encuentran el cauce a través del rigor y el método. En defensa plena y concreta de que la comunicación puede abordarse necesariamente desde la episteme, haciendo del verum factum, del hacer uno mismo y por tanto verdadero, una causa.
La revista nace como un esfuerzo genuino y honesto de la comunidad estudiantil y se mira apuntalada por los docentes e investigadores quienes en conjunto, perseguimos la meta de publicar y publicitar este espacio. Si tal como se asevera en los periódicos Reforma y El Universal, la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UNAM es la mejor a nivel nacional, habrá que mostrarse consecuentes.
Esto obliga a redoblar esfuerzos en aras de constituir una revista que represente a la Máxima Casa de Estudios en donde se reflexione, debata y genere conocimiento para el desarrollo de nuestro campo y las Ciencias Sociales.
A propósito, es importante resignificar la comunicación como un proceso histórico-cultural que se construye día con día y debe ser evaluada desde todas las aristas posibles, para fomentar un diálogo generador de conocimiento que enriquezca los saberes y haberes. En respeto y vigilancia del método.
De esta forma, la Revista Autónoma de Comunicación reafirma su compromiso con la difusión de conocimiento tanto de académicos como de estudiantes, con el fin de incentivar la investigación, el espíritu creativo, la práctica constante y la construcción diaria que hacemos de nuestro objeto de estudio.
Hoy más que nunca es importante dilucidar a la comunicación más allá de los medios de información masiva, más allá de agujas hipodérmicas y públicos pasivos, toda vez que su campo de estudio comprende niveles de complejidad que a diario deben cuestionarse en un proceso dialéctico de conocimiento.
Resulta importante insistir en que los esfuerzos de esta revista representan un vínculo entre los investigadores y los estudiantes para dar cuenta de manera puntual y cada uno desde su propia óptica de un entorno compartido. Y por qué no, pensar la comunicación en un mundo como el nuestro, como un vehículo que nos permita hacer nuestra vida más vivible.
Serán los propios lectores quienes puedan ser parte de este diálogo. Sean bienvenidos.




